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Cuenta cierta leyenda, que cuando Dios estaba creando al mundo,
le preguntó a todo lo creado: “¿Quién eres?”, esto según el
caso, con la finalidad de que cada ente y cada ser, tuviera
claro su rol y su “deber ser”.
Le preguntó al gato: “¿Quién eres?”. Y el gato respondió: Yo soy
el gato.
Le preguntó al caballo: “¿Quién eres?”. Y el caballo respondió: Yo soy
el caballo. Le preguntó a la montaña: “¿Quién eres?”. Y la
montaña respondió: Yo soy la montaña. Le preguntó al árbol:
“¿Quién eres?”. Y el árbol respondió: Yo soy el árbol. Le
preguntó al agua: “¿Quién eres?”. Y el agua respondió: Yo soy el
agua.
Y así sucesivamente preguntaba y todos respondían correctamente.
Entonces le preguntó al ser humano: “¿Quién eres?”
Éste dudo,… No sabía qué decir.
Y como estaba muy ocupado, contestó,… “Yo Soy el empresario...”
Sonrió y entonces quiso rectificar y dijo: “¡No!, me equivoqué, Yo Soy
el ejecutivo”.
Volvió a dudar y respondió: “¡No me volví a equivocar! ¡Ya sé quien
Soy!, Yo Soy el abogado... ¡No! Yo Soy el juez..., o mejor dicho
Yo Soy un policía encapuchado".
Se desesperó, seguía dudando y contestó:
“¡No!... Yo soy la licenciada. O mejor dicho,… Yo Soy el ama de casa y
la madre..., o mejor, Yo Soy la madre y el padre a la vez”.
“¡No! Perdón, Yo Soy Miss Universo”.
Luego dijo, … “Yo Soy el sacerdote” ¡No!, creo que Yo Soy el monje... Yo
Soy José,… No estoy mintiendo, Yo Soy... mmmm, este..., ósea,…
¡No, Yo Soy muy importante! Perdón de nuevo me equivoqué…
Disculpen,…, esteee,…
Entonces dijo sonriendo: Ah ya sé, ¡Yo Soy norteamericano! O mejor, ¡Yo
Soy de la
Izquierda! ¿O será que Yo Soy el pobre? ¡No
perdón, Yo Soy el rico!
Déjeme pensar,... mmmm, ¡ya sé! Yo Soy...”
Han pasado miles y miles de años, y todavía el
ser humano no ha descubierto que lo único que tiene que ser es
un “Ser Humano”, y que por su naturaleza o sus energías
intrínsecas, debería ser Bueno, recto, amoroso, servicial,
generoso, disciplinado, amable, pacífico, trabajador,
responsable, respetuoso, carismático, gentil, honesto, pudoroso,
paternal o maternal, misericordiosa,…
Éstas entre muchas otras cualidades, virtudes o energías, al igual que
Dios “por haber sido creado a Su Imagen y Semejanza”.
Este es un relato ficticio que puede servir de estímulo para la
reflexión y el análisis.
Quien toma conciencia de su realidad, debería tener presente,
que cada personaje que ha desempeñado, es el resultado de las
energías que ha venido “moviendo” tanto en esta vida, como en
las anteriores. Podrá darse cuenta, que todo lo que él ha creído
que es su realidad, resulta ser algo ilusorio. Podrá entender,
que él no es un cuerpo, que cada personaje o que cada “papel de
la obra”, sólo ha servido de excusa en el camino de “regreso a
casa”. Es esta la razón por la cual, en algunas ocasiones, se
habrá “vestido” de rico, o quizás de pobre, otras veces habrá
sido blanco o puede que haya sido negro, así como puede que en
la actualidad sea un excelente profesional o quizás un
ignorante.
Son sus “necesidades energéticas” las que atraerán el cuerpo que
ha de ocupar y que le servirá de vehículo en esa nueva misión de
reconocimiento que se presenta con el transcurrir de cada
existencia.
Humanismo
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