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La energía en realidad es una sola.
Es el ser humano, sin darse
cuenta, el que le ha puesto nombres a sus diferentes
manifestaciones y niveles vibracionales. La percepción de cada
una de ellas y sus mezclas, es lo que conforman los rasgos y las
cualidades del carácter y de la personalidad.
Es así como surge la
diferencia entre unos y otros. Es este el motivo que da origen a
los diferentes niveles de conciencia. Es esta la razón por la
cual nadie se parece en cuanto a su carácter. Es esta la causa
por la que en algunos se dan buenas relaciones y en otros no, al
igual que, unos se sienten atraídos y otros se repelen.
Las tres maneras de manifestarse las energías son: Enardecidas,
Pasivas y Equilibradas.
Energías Enardecidas:
Son aquellas energías horizontalmente expansivas y pesadas, por
el exceso o enardecimiento en su manifestación. Ellas incitan,
excitan, irritan, intoxican, exasperan, exaltan, encolerizan,
exacerban, enervan, sulfuran, enrabian e instigan, aumentando la
bestialidad, la pasión, la ansiedad, la aventura, la
hiperactividad, la vileza, la crueldad, la violencia, la
agresividad, la vulgaridad, lo chabacano, el cinismo, el
desafió, el escándalo, lo ridículo, lo inhumano, la provocación
y el enfrentamiento.
Éstas precipitan al cumplimiento compulsivo y violento de las
ansias y deseos, creando el anhelo por disfrutar de los objetos
materiales y el placer físico.
Exaltan
por su impulsividad, irritación, imposición, ira, abuso,
arrebatamiento, violencia, egolatría, presunción, vanidad,
fanfarronería, jactancia, arrogancia, mentira, ordinariez,
grosería, irrespeto, yoismo, populismo y vanagloria.
Energías Pasivas:
Son verticalmente decadentes y lentas, por ser manifestadas con
deficiencia.
Se encargan de confundir, además deprimen, agotan, extenúan,
desalientan, desorganizan, desorientan, causan enfermedades,
atontan, embriagan, embotan la razón e inducen a la pereza, la
somnolencia, la oscuridad, la indiferencia y la ignorancia,
volviendo la mente insensible, inerte e inútil.
Se relacionan a la dejadez, al desgano, la apatía, al descuido,
al abandono, el desinterés, la vagancia,
la no participación,
la negligencia, la desidia y sobre todo la animalidad.
Además confunden y atan por el apego a la ignorancia, la
dependencia, parasitismo, adulancia, temor, “sordera”,
“ceguera”, torpeza, pereza, desaliento e incomprensión.
Obstruyen el desarrollo del discernimiento, la lógica, la
obviedad, la inteligencia, el raciocinio y la confianza en sí
mismo.
Energías Equilibradas:
Desde el punto de vista energético algo que está equilibrado no
es ni “bueno” ni tampoco es “malo”, no se encuentra en exceso ni
se encuentra con déficit.
Por lo tanto, son las energías que
por ser más sutiles, son verticalmente elevadoras. Ellas
desarrollan en el individuo esa necesidad de cambiar y de
liberarse, luego de muchas existencias. Son energías
relacionadas al amor, la paz, respeto, rectitud, benignidad,
claridad, bondad, lucidez, sinceridad, precisión, búsqueda de la
verdad, fuerza, felicidad, sobriedad, calma, confianza,
responsabilidad, disciplina, serenidad y cordialidad, además de
una gran infinidad de “buenas energías”.
Ellas liberan por su
incolumidad, autodeterminación, entereza, sensatez, tenacidad,
libertad, benevolencia, independencia, ecuanimidad, igualdad,
control, responsabilidad, voluntariedad, respeto, dignidad,
honradez, sencillez, humildad, servicialidad, generosidad y
altruismo.
Pero cuando son manifestadas con apego, miedo o
desconfianza, también pueden seguir atando. Pues dentro de
ellas, se pueden apreciar diferentes grados de vibración que las
hacen levemente enardecidas o levemente pasivas.
La liberación energética se va dando, cuando las energías al
irse equilibrando se van haciendo una sola, conformando un Todo
con idénticas características vibracionales.
En el caso de las energías enardecidas y las energías pasivas,
por ser tan pesadas y/o tan lentas, estarán atando eternamente a
la esencia individual a “nacer y morir”, mientras no se produzca
el reconocimiento del verdadero equilibrio.
Es de acuerdo a su manifestación que se deriva El Principio de
Responsabilidad Energética Individual al accionar en
pensamientos, palabras, obras, sentimientos, emociones,...
Nada queda impune en el Universo. Nada queda finalmente
desequilibrado. Todo es perfecto. Hasta la presencia de los
seres humanos sobre la Tierra.
Energías
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