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Desvirtualización Energética
Al ser el Universo energía, todo lo que existe dentro de él también
es energía. Ella es la que hace que los
planetas giren en sus órbitas, que las galaxias se mantengan en su
respectivo sitio, que las semillas broten, las flores se abran y que los seres
humanos respiren, caminen, piensen, sientan y amen.
Estas energías son y siempre han sido perfectas, plenas, armoniosas,
equilibradas, inmortales y por lo tanto, eternas.
Entonces por analogía, el alma, la fuerza vital o la energía
inherente a todo ser humano también debería ser perfecta, plena,
armoniosa, equilibrada, inmortal y eterna. Pero, con todo lo que a
diario experimentamos nos damos cuenta que esto no se cumple.
Es así como surge la eterna pregunta que siempre nos hacemos…
¿Por qué siempre ha existido tanta imperfección en aquellos que dicen
ser seres humanos? ¿Por qué existen tantas personas malvadas, perversas,
cínicas,…? ¿Por qué hay tantos delincuentes, violadores, drogadictos,
secuestradores, terroristas, guerrilleros, asesinos, sádicos,
pervertidos sexuales, corruptos…?
¿Por qué hay discapacitados, mendigos, locos, enfermos,...?
El motivo por el cual, las personas se perciben imperfectos, es por
el inadecuado uso de esas energías que en alguna ocasión estuvieron
perfectamente equilibradas.
Cada individuo, su cuerpo, sus acciones, sus pensamientos, sus
sentimientos, sus palabras,… son el reflejo del desarrollo energético
interno y del grado de perfección alcanzado, precisamente en esa energía
que le es inherente.
Todas, absolutamente todas las personas que habitan este planeta
intrínsecamente deberían ser amorosas,
rectas, buenas, estables, lúcidas, respetuosas, dignas, prudentes,
tolerantes, pacíficas, responsables, pudorosas, hacendosas,
prósperas,...
El alma es perfecta en todos, son las
energías que se han tergiversado, exacerbado, distorsionado y subusado
las que los hacen diferentes, y por la necesidad que ellas tienen de
alcanzar el equilibrio, experimentan
situaciones de vida, quizás difíciles e inaceptables, que posiblemente
le permitirán retomar y reconocer en alguna oportunidad esa perfección.
Según esta afirmación, para lograr la paz en el mundo, para
“eliminar” la inseguridad social, la mendicidad, la pobreza, los
asesinatos, la hambruna, la indiferencia, la desidia, la
irresponsabilidad, los secuestros, la corrupción, …, no es necesario
deshacerse de aquellos que estén fuera de las normas establecidas, ni
hay que encerrarlos, ni execrarlos, ni apartarlos, ni denigrarlos,
ni sentenciarlos a cadena perpetua, ni asesinarlos, ni
ajusticiarlos,
ni liquidarlos, ... Este proceder lo que ha hecho es posponer el
problema para un después,…Para otra generación.
Es esta la razón por la cual este tipo de situaciones no han tenido
solución. Al contrario se multiplican cada vez más y más.
La carga energética desvirtuada, exacerbada, distorsionada,
tergiversada, encolerizada, enervada, exasperada, violenta,
desorientada, confundida, pasiva, subusada,…es heredada para la
siguiente existencia.
Estas energías son responsabilidad de aquel que las llevó a ese
estado y por lo tanto, esa esencia debe encarnar en nuevos cuerpos, es
decir debe nacer y morir “n” cantidad de veces, hasta que las pueda
llevar a su “equilibrio inicial”.
Para poder corregir todos los errores humanos, se debe nuevamente
“llevar el Alma a su Centro”. Es en otras palabras, ayudarla a alcanzar
su Equilibrio Energético, “rescatando” así la humanidad inherente en
aquellos que desvirtuaron su esencia.
En consecuencia, si el alma es una energía perfecta, las cualidades,
las virtudes y los valores humanos que la conforman al ser inherentes,
no pueden ser aprendidos, ni adquiridos, ni obtenidos, éstos no pueden
entrar, ni se enseñan, ni se instruyen, tampoco se pierden, ni se carece
de ellos.
Por ejemplo, nadie carece de amor ni de
generosidad. Tampoco se puede afirmar que la sociedad ha perdido sus
valores. Éstos no se fueron a ningún lado, ellos están y estarán siempre
presentes en la esencia de cada ser humano. Lo que se tiene que hacer
es: despertarlos, activarlos, desarrollarlos, estimularlos, expresarlos,
manifestarlos, afianzarlos, experimentarlos, fortalecerlos,
refortalecerlos,
consolidarlos, realizarlos,
disfrutarlos,....
Esto debe hacerse a través de un proceso de REEDUCACIÓN individual,
familiar y/o colectivo, en el cual se activen, se estimulen y se
transformen las energías humanas inherentes que se encuentran de alguna
u otra forma distorsionadas.
Este ha sido el Gran Secreto Eterno que todos debemos entender y
practicar para poder salir de la ignorancia. Es un proceso en el cual
deben participar no tan sólo el individuo y la familia, sino también la
sociedad a través de la educación, de los medios de comunicación y del
Estado.
Es una toma de conciencia colectiva que nos permitirá vivir, en ese
mundo mejor que todos aspiramos. De lo contrario, estaremos
continuamente “naciendo y muriendo” por el hecho de estar sumergidos en
una ignorancia, también colectiva.
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