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La
Energía Kármica
Desde el nacimiento, todas las personas continuamente absorben e
irradian energía, a través de unos minúsculos puntos que
permanecen abiertos y activos durante toda su existencia. Este
movimiento energético en forma de espiral, es lo que hace que dichos
puntos se perciban en forma de ruedas o Chakras (palabra en sánscrito).
Los chakras, se encuentran enumerados desde la parte más baja de la
columna vertebral hacia arriba, terminando en la cabeza y sus nombres se
relacionan con el funcionamiento de los órganos que rigen y de acuerdo a
las energías que en ellos se mueve.
7.
Autorrealización.
6.
Discernimiento.
5.
Creatividad.
4.
Amor Universal.
3.
Poder.
2.
Reproducción.
1.
Supervivencia.
Cuando los chakras se encuentran libres de obstáculos, la energía
entra y circula por todo el cuerpo para nuevamente salir, lo que hace
que se produzca en el individuo un campo energético con forma de un
ovoide. Al circular la energía cada una de las células y de los átomos
se revitalizan, y a su vez este movimiento también funciona como un
puente que conecta el nivel físico con el resto de los cuerpos o
niveles: emocional (sentidos), psíquico (mental), intelectual
(intelecto) y espiritual (conciencia).
Si el proceso de revitalización energética no encuentra ningún
obstáculo, la energía universal o la conciencia fluye en forma de
acciones humanas, percibiéndose en el individuo coherencia entre sus
pensamientos, sus palabras y sus acciones. Pero cuando no se acciona
humanamente, la energía “mal” utilizada se va represando en la esencia,
porque comienzan a vibrar en frecuencias alteradas muy bajas, lo que va
obstaculizando la entrada y salida del chakra respectivo. Esta
desvirtualización energética ocurrirá según el enardecimiento o la
pasividad con que son utilizadas.
Cuando la energía se encuentre en ese estado, siempre estará en la
espera de una nueva oportunidad que la pueda llevar al equilibrio. Dicha
desvirtualización es responsabilidad de la esencia que no accionó
adecuadamente, por lo tanto la llevará sobre sí hasta que nuevamente
pueda ser llevada al equilibrio y así liberada al universo a través de
las buenas acciones.
Si el tiempo pasa y el cuerpo muere, la
energía represada quedará en la espera de nuevas oportunidades que se
darán con la atracción de un nuevo cuerpo que contendrá las condiciones
físicas según el último Patrón o ADN Energético que tuvo al momento de
su muerte.
Éstas condiciones físicas y
circunstanciales “perfectas” atraídas, serán “asignadas” por el mismo
universo según la Ley de Causa y
Efecto.
Mientras se da ese nuevo proceso de atracción y nacimiento, ese
cúmulo energético desvirtuado tendrá un “tiempo de descanso”, pero
ascenderá sólo hasta el nivel vibracional que le corresponda. Una
especie de diferentes “paraísos” según el caso. Allí será recibido por
otros cúmulos energéticos cuyas energías vibren de manera similar.
Mientras más pesadas sean dichas energías, menos oportunidades tendrán
de ascender y/o liberarse.
Las energías que se acumulan, generalmente se fueron desvirtuando
por los malos pensamientos, propios o ajenos, al igual que por las
energías emanadas por las palabras ofensivas, agresivas, dañinas y
violentas, junto a las energías activadas en las “malas” acciones. A
todo esto se suman las malas vibraciones energéticas “adquiridas” a
través de los alimentos que se consumen, junto a todas aquellas que se
“pegan” ya sea por los lugares que se frecuentan y/o según las personas
con las cuales se hace contacto, además de la vibraciones o energías de
desencarnados que de vez en cuando se puedan “pegar”, esto según los
vicios, la violencia, los deseos de venganzas, los resentimientos, los
odios, los apegos y hasta la misma inacción.
Al irse pegando en los chakras,
por
su pesadez van convirtiendo el campo o el cúmulo energético, en un
“caparazón”, lo que a su vez disminuye e impide el paso de la energía
que viene del universo, trayendo además como consecuencia, no tan sólo
que se le haga imposible al individuo combatir sus malos deseos, sus
malos pensamientos, sus malas palabras, sus malas acciones y sus malas
costumbres, sino que además, se vean incrementadas y reforzadas por
todas estas energías de frecuencia baja que por resonancia atrae.
Un
individuo puede que desarrolle conductas inadecuadas, según la
calidad y cantidad de energías que desvirtúe y según el chakra afectado.
Quizás puede que sean conductas relacionadas a los bajos instintos, al
cinismo, la corrupción, la vanidad, la enfermedad, la lujuria, al
exhibicionismo, al cambio constante de parejas, la traición, al exceso
de deseos sexuales, el fraude, al exceso de poder y autoridad, al
malhumor, al materialismo, al miedo, la depresión, inseguridad, la
angustia, la necesidad de aprobación y de control, la opulencia, los
delirios de grandeza, la violencia física y verbal, la drogadicción, el
alcoholismo, al sadismo, la prostitución, la pornografía, las
aberraciones, la homosexualidad, la brujería, la gula, el odio, la
venganza, al orgullo, la crítica, la suciedad y el descuido, al
desorden, la pereza, la depresión, la mezquindad, lo miserable, el ocio,
la pérdida de tiempo, al “yoismo”, la victimización, la envidia, la
soberbia, al sarcasmo, la codicia y la avaricia, éstas entre otras y
según el grado de desvirtualización.
Por el contrario, si hay una buena fluidez energética y si los
chakras se encuentran despejados, el individuo puede que piense, hable y
actúe con benevolencia, atrayendo por resonancia sobre sí energías de
alta vibración. Son personas que manifiestan constantemente sus virtudes
y cualidades, desarrollando así su humanidad. Expresan amor al prójimo,
son servidores incondicionales, manejan y controlan los deseos, si
tienen riquezas son desprendidos con ella, no ambicionan la fama ni la
fortuna, se mantienen en el silencio físico y mental, oran y meditan, le
dan un significado a su existencia, enrumban sus actividades de acuerdo
a su “misión de vida”, se convierten en un ejemplo de bondad, verdad,
tolerancia, moderación, desprendimiento, generosidad, nobleza,
filantropía, magnanimidad, austeridad y altruismo. En fin, sus
existencias son utilizadas única y exclusivamente para ir liberando esas
energías que el universo constantemente le ha dado.
Cuando reconocemos la diferencia y entendemos el motivo de nuestra
existencia, podemos entonces elegir concientemente la forma de enrumbar
nuestras vidas en beneficio de un todo.
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