(Pulse para ver o guardar Power Point, cuando abra
p
ulse clip derecho, página completa)




































 

La Raza Humana

La raza humana siempre ha sido una, aunque quienes la integremos nos sintamos y nos veamos diferentes. Somos de esta raza, porque dentro de cada uno de nosotros se encuentra una energía silenciosa que nos ha venido revelando que formamos parte de un todo y que por lo tanto no debemos seguir haciéndonos daño.

Han sido muchos los “trajes” que nos hemos puesto y han sido muchas las situaciones experimentadas durante este largo e imaginario(*) proceso evolutivo, tanto físico como espiritual, para poder ir entendiendo de qué se trata. Nos hemos puesto quizás un “traje” de rico, otras veces de pobre. Tal vez hemos sido intelectuales o quizás ignorantes. Hemos sido blancos o puede que negros,… Otras, nos hemos vestido de hombre o tal vez de mujer, así como de padre, madre o hijo…

Es por esa razón, que en todo este largo proceso, nos mal acostumbramos a dividir el mundo entre el bien y el mal. Entre la santidad y el pecado, entre el cielo y el infierno, o entre el premio y el castigo. Olvidándonos con frecuencia, que siempre hemos sido y seguimos siendo Uno.

La verdad verdadera es que Todos, absolutamente TODOS nos encontramos todavía dentro de ese Proceso. Todos, absolutamente TODOS todavía tenemos en nuestra esencia muchas energías defectuosas, así como también hemos avanzado mucho, llevando casi a la perfección una gran cantidad de ellas… En repetidas ocasiones nos hemos equivocado y en repetidas ocasiones hemos también rectificado una y otra vez, para luego volver a equivocarnos y volver a rectificar. Pero a pesar de tanta incertidumbre y ansiedad por entender, podemos estar seguros que en todo lo que acontece, las energías relacionadas al amor y la bondad siempre seguirán siendo mayoría. Lo que pasa es que casi no se notan, porque ellas son silenciosas… En cambio las energías de guerras, de odio, venganzas, envidias,… son extremadamente ruidosas. Por cada acción ejecutada considerada “mala o perversa”, hay millones de acciones “buenas” que nos dicen que vale la pena continuar.

Es, ese lento reconocimiento de esa Verdad oculta dentro de cada uno de nosotros, conocida como HUMANIDAD, lo que nos impulsa a seguir e impedir la destrucción total de este hermoso Planeta que nos sirve de escenario. Son en sí un sin número de vaivenes que nos arrastran momentáneamente debido al apego al cuerpo y a las formas externas, a veces por el nombre, o por lo material, los deseos, los odios, las vanidades, la lujuria, las modas y los avances tecnológicos, además de las continuas humillaciones, maltratos, mentiras, burlas, desprecios, injurias y vejaciones.

Siempre vamos a continuar avanzando y retrocediendo una y otra vez, hasta que entendamos de qué se trata. A pesar de ello, nuestra firme convicción humana, cada vez que sea necesario, nos volverá a centrar nuevamente. Pero en la medida en que vayamos despertando, quienes nos encontramos inmerso en ese “Sueño de Ignorancia Total”, debemos asegurarnos de no caer, de lo contrario puede que nos desconectemos momentáneamente del objetivo: Ser Eternamente Concientes.

Este proceso exige una focalización centrada, estable, voluntariosa, leal, persistente, además de mucho coraje, esfuerzo, entereza, sacrificio, confianza, interiorización, indagación, sabiduría…

Y por sobre todo, se debe fortalecer esa percepción inherente de unidad en todo lo creado. Muchas “voces internas y externas” seguirán tentándonos y quizás arrastrándonos en esta o en aquella dirección. Este vaivén tendrá que percibirse como recordatorios continuos que nos instarán a que busquemos constantemente el silencio y nos centremos nuevamente para que esa Voz Interna vuelva a decirnos, que a pesar de tantas diferencias y tantos errores, debemos recordar constantemente que pertenecemos a la Raza Humana, que en consecuencia somos Seres Humanos y que por lo tanto nunca lo debemos olvidar.


(*) Es un proceso Imaginario, irreal e ilusorio porque NO nos hemos dado cuenta y menos hemos entendido, que el cuerpo y la experiencia que hemos atraído es el resultado de nuestras necesidades energéticas por saldar. Es de acuerdo a esas necesidades que hemos sido, somos o seremos quizás tristes, quizás alegres, quizás españoles, quizás peruanos o canadienses, o tal vez empresarios u obreros... Porque todo lo que experimentamos es irreal.