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La
Religión, la Política, el Comercio y el Servicio
Todas las sociedades del mundo están divididas, directa e indirectamente, en
sectores o castas: Religión, Política, Comercio y Servicio. Las mismas han ido
delimitando sus actividades a través del tiempo. En la mayoría de los casos,
quienes pasan a formar parte de ellas, lo hacen de manera inconsciente y no
programada. Sólo se dejan llevar quizás por las circunstancias, por la familia,
porque no hay otra salida, por el desempleo, por la ambición, por la fe, por
necesidades de supervivencia, por lo lucrativo que resulta, etc. La verdad, es
que detrás de la escogencia de una profesión, ocupación, oficio o labor, en
ocasiones forzada, existe un motivo oculto. Esta selección o atracción
energética, programada subliminalmente por el universo, ocurre para estimular,
activar, desarrollar, fortalecer, afianzar, consolidar, arraigar y/o reconocer
esas energías que le son inherentes a cada individuo.
Son oportunidades que se presentan para equilibrar aquellas energías que
habían sido o están siendo mal utilizadas, ya sea por no haberlas manifestado en
el momento oportuno o por los excesos cometidos tanto en vidas pasadas como en
la más reciente.
El sistema de casta es un instrumento, que cuando es bien utilizado, le
permite a cada ser humano desarrollar sus cualidades de acuerdo a sus
“necesidades energéticas”. En otras palabras, las cualidades, virtudes o
energías desarrolladas por el religioso, no son necesariamente iguales a las que
debe desarrollar el político, ni tampoco son las mismas del comerciante o del
prestador de servicios. Esa escogencia o esa “obligación” de ejercer determinada
ocupación, oficio o profesión, lo determinará el cúmulo energético, el patrón
kármico o el carácter modelado a través de muchas vidas.
Es la atracción resultante según la forma en que se hayan estado moviendo y
usando las energías inherentes. Son esas energías desarrolladas o no,
las que “empujan”
a cada individuo y las que lo ubicarán en la casta que le resulte más favorable
para su evolución.
Por ejemplo, las energías que posiblemente debe desarrollar un religioso
son: servicialidad, disciplina, dignidad, amor, entendimiento, fe, religiosidad,
fraternidad, pureza, amabilidad, sabiduría, unidad, humildad, carisma, perdón,
honradez, paz, bondad, generosidad, empatía, benevolencia, caridad, paciencia,
confianza, cordialidad, calma, sumisión, piedad, ayuda, verdad, coherencia,
respeto, rectitud, sensibilidad,… Éstas entre otras, de una infinita cantidad de
energías equilibradas… Debe evitar distorsionarlas y/o subutilizarlas para que
no se desvirtúen en: indisciplina, inconformidad, inseguridad, servilismo,
ineptitud, necedad, mentira, materialismo, irresponsabilidad, ostentación,
desobediencia, discordia, homosexualidad, incapacidad, racismo, inmoralidad,
crítica, irrespeto, ironía, presunción, apatía, impulsividad, corrupción,
rudeza, incongruencia, perversidad, ignorancia,… Éstas entre otras, de una
infinita cantidad de energías desvirtuadas…
Las energías que posiblemente debe desarrollar un político son: paz, ética,
rectitud, equidad, igualdad, sensatez, carisma, gerencia, equilibrio, honradez,
seguridad, coherencia, misericordia, legalidad, responsabilidad, nacionalismo,
diplomacia, tolerancia, amabilidad, moderación, solidaridad, servicialidad,
sentido común, concordia, discernimiento, cordialidad, familiaridad, seriedad,
pluralismo, dignidad, justicia, prudencia, integridad, disciplina, respeto,
calma, control, empatía, confianza,… Éstas entre otras, de una infinita cantidad
de energías equilibradas… Debe evitar distorsionarlas y/o subutilizarlas para
que no se desvirtúen en: rivalidad, rigidez, adulancia, egolatría, trampa,
indisciplina, discordia, ineptitud, imposición, negligencia, populismo,
indiferencia, abuso de poder, oportunismo, engreimiento, personalismo,
inmoralidad, impulsividad, individualismo, delirios de grandeza, conflictividad,
desestabilización, vanagloria, corrupción, ineficiencia, odio, irrespeto
servilismo, mentira, cobardía, pereza, crítica,… Éstas entre otras, de una
infinita cantidad de energías desvirtuadas…
Las energías que posiblemente debe desarrollar un comerciante son: ayuda,
coraje, rectitud, felicidad, honradez, disciplina, moralidad, perseverancia,
discreción, cordialidad, seguridad, aceptación, disposición, sentido común,
amabilidad, prosperidad, honestidad, perseverancia, solidaridad, sociabilidad,
confianza, servicialidad, constancia, trabajo, armonía, sencillez, empatía,
orden, legalidad,… Éstas entre otras, de una infinita cantidad de energías
equilibradas… Debe evitar distorsionarlas y/o subutilizarlas para que no se
desvirtúen en: trampas, robar, usura, apatía, mentiras, egoísmo, ineptitud,
crítica, ilegalidad, materialismo, desganes, mezquinad, tacañería,
acaparamiento, indecisión, desconfianza, irresponsabilidad, haraganería,
deshonestidad, suciedad, desesperanza, irrespeto, consumismo, maldad, desorden,
burla, evasión, miseria, envidia, apego, desidia, avaricia,… Éstas entre otras,
de una infinita cantidad de energías desvirtuadas…
Las energías que posiblemente debe desarrollar un prestador de servicio son:
armonía, sentido común, disfrute, calma, unidad, bondad, servicialidad,
compañerismo, disposición, seguridad, solidaridad, reciprocidad, concordia,
orden paz, afecto, iniciativa, confianza, amistad, equilibrio, creatividad,
sensatez, colaboración, entendimiento,… Éstas entre otras, de una infinita
cantidad de energías equilibradas… Debe evitar distorsionarlas y/o
subutilizarlas para que no se desvirtúen en: vanidad, discordia, apatía,
irresponsabilidad, ilusionismo, inconformidad, egolatría, aburrimiento,
desestabilización, homosexualidad, haraganería, enemistad, obsesión, tención,
desorden, peleas, envidia, avaricia, dependencia, desacuerdo, desesperación,
indiferencia, despotismo, desesperanza,… Éstas entre otras, de una infinita
cantidad de energías desvirtuadas…
Se pudiera pesar que en todas las ocupaciones, en todos los oficios y en
todas las profesiones se desarrollan casi las mismas energías… El detalle y la
diferencia se encuentran en el nivel vibracional que se va alcanzado en cada una
de ellas de manera individual. Por ejemplo, la generosidad de un religioso
debería vibrar desde el amor, la humildad, la ayuda y la entrega. La generosidad
de un político debería vibrar desde el cumplimiento del deber y del sentido
común. La generosidad de un docente (servicio) debería vibrar desde lo
instructivo. La generosidad de un comerciante debería vibrar desde la
cordialidad. Razón por lo que las oportunidades energéticas difieren en cada
situación y persona, pero en cada una de ellas la intención debería ser
llevarlas al equilibrio, nivel donde no deben existir diferencias porque la
energía en realidad es una sola.
Es el grado de enardecimiento, de pasividad o de equilibrio de las energías
que le son inherentes, la que lo ubica en el lugar en el que debe estar para
tener la oportunidad de poder equilibrarlas, y las que ya lo están, poder
fortalecerlas.
Desempeñar una ocupación, una profesión u oficio, es
una oportunidad que cuando se hace conciente, no debe ser desperdiciada ni
rechazada, y mucho menos eliminada ni execrada por nadie. No es clasismo, ni
represión, ni una injusticia, ni demagogia ni parcialidad política ni de luchas
de clases y menos pérdida de tiempo.
Si cada uno la desempeñará adecuadamente, la humanidad entera alcanzaría
el progreso deseado por todos.
Recuerda: Esto es sólo entre Tú y el Universo. ¡Nadie más! Al hacerte conciente
de tu realidad, Tú decides si cooperas con tu evolución o en todo caso,
continuas en la ignorancia.
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