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La Servicialidad

Puede que alguien esté pasando un mal momento… Pero esa situación debería verse como una gran oportunidad. Cada problema, calamidad, accidente o aflicción de otros, es una excelente oportunidad energética para cualquiera. Debe aprovecharse al máximo, de lo contrario esas energías de indiferencia e insensibilidad se incrementarán en el tiempo y en el espacio, regresando en el “tiempo perfecto” a quien las emitió.

Todo aquel que se comporta como un ser humano no dice: ¡Ese no es mi problema!... Ni tampoco comenta: ¡Yoooo!, yo no me echo ese “muerto” encima. Al contrario, inmediatamente hace, y luego sigue haciendo y accionando. Su misma conciencia o sus mismas “buenas” energías inherentes son las que lo van guiando, manifestando con ello su servicialidad natural.

Son energías de ayuda, generosidad, desapego, apoyo, cooperación, colaboración, empatía, comprensión, amor, bondad y compasión, que se manifiestan con total desprendimiento, magnificencia, altruismo y benignidad, además con seguridad y confianza en sí mismo.

Todos los seres humanos deberían ser, servidores a tiempo completo, utilizando para ello no sólo sus recursos físicos, intelectuales, profesionales o financieros, en todo caso debería aprovechar la situación para experimentarla personalmente.

El servidor natural, acciona como mediador cuando se presentan conflictos o problemas, así como también protege al que lo necesita respetando la individualidad, las ideas, las creencias y las responsabilidades de cada quien. No espera que le ordenen ni que le digan ni usa el evento para sobresalir entre los demás. Simplemente entiende que lo que está ocurriendo “bueno o malo” sirve de excusa para “crecer como persona” y para interactuar energéticamente con todo lo que le rodea.

Estas energías relacionadas a la servicialidad, las ha venido estimulando, desarrollando y fortaleciendo desde mucho tiempo atrás en su hogar, en sus estudios, en su trabajo, en su comunidad,…, incluso en vidas pasadas.

Ellas no son casuales, ni fortuitas, ni rebuscadas ni han sido adquiridas o compradas. Están allí fortalecidas en su esencia. Su lema siempre ha sido: “Voy hacer exactamente lo que a mi me gustaría que hicieran conmigo si estuviera en esa misma situación”. O se dice a sí mismo: “En esta situación accionaré como de seguro lo haría Jesús, María, la Madre Teresa de Calcuta, Francisco de Asís, Sai Baba, Gandhi,…”. Cualquiera puede ser la Voz que lo guíe, pero uno será su objetivo: “Servir”.