¿Cómo se forma, reforma, modela y/o moldea el carácter?
Su formación, su reforma, modelación y/o amoldamiento siempre va
a depender de la manera en que se estimulen, activen, manifiesten,
expresen, fortalezcan, afiancen y/o arraiguen cada una de las energías
que le son inherentes a un individuo. Para ello, se han estado
experimentando una infinidad de situaciones tanto en esta vida como en
las anteriores, razón por la cual algunas de las energías puede que se
encuentren pasivas, o tal vez reprimidas y/o exacerbadas, siempre en la
espera de ser llevadas a su equilibrio original. El proceso de
formación, de reforma, modelación y/o amoldamiento se lleva a cabo con
las enésimas cantidades de pequeñas acciones que se ejecutan a diario.
El conjunto de estas acciones se convierten en hábitos. Los hábitos son
los que moldean el futuro accionar y la personalidad. Esta última es la
que finalmente se exterioriza y se da a conocer al mundo. Es esta la
razón por la cual el carácter puede ser modificado en beneficio de la
humanidad.
Al cambiarse los hábitos en el individuo se estará también
cambiando la conformación del patrón energético. No es un proceso
rápido, pero con atención, entendimiento, paciencia, constancia, coraje,
perseverancia, dedicación, espontaneidad y voluntad se puede lograr.
¿Por qué los seres humanos son diferentes?
Los seres humanos son diferentes porque la forma en que cada uno
de ellos ha estimulado, activado, desarrollado, fortalecido,
refortalecido, disfrutado, arraigado y reconocido sus energías, también
ha sido diferente. En ocasiones habrá evolucionado, en otras se habrá
estancado
y en otras, habrá involucionado. En cada individuo, su cuerpo, sus
acciones, sus pensamientos,
sus sentimientos, sus palabras,… son el reflejo del desarrollo
energético interno
y del grado de perfección alcanzado.