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¿Cómo podría darse una sociedad más justa y más humana?
Un día no tan lejano, ubicado en el tiempo perfecto del Universo, cuando
se dé el verdadero despertar en los seres humanos y cuando ocurra la
verdadera concientización de las energías que le son inherentes a su
naturaleza, ya no existirán odios, resentimientos, divisiones, ni
cargos, ni habrá una diferenciación jerárquica en las labores, no serán
necesarias las instituciones, los organismos ni las organizaciones. Cada
quien, de acuerdo a la humanidad desarrollada, fortalecida y reconocida,
sabrá qué es lo que debe y tiene que hacer, razón por lo que no
necesitará, de otras personas que le estén observando, supervisando,
vigilando, indicado, ordenando o mandando. No existirán jefes, gerentes,
apoderados, directores, abogados, jueces, fiscales, legisladores ni
contralores. Menos existirán presidentes, gobernadores, alcaldes,
policías ni militares que discriminen, excluyan y dividan. No existirá
más lucha por el poder. Sólo será necesario, una repartición del
desempeño del trabajo o del servicio, para evitar la negligencia y lo
repetitivo. Todos tendrán un salario justo y equitativo, o serán
beneficiados por la puesta en práctica de una verdadera justicia social
y/o cada persona hará la labor comunitaria que desee hacer, según sus
convicciones y podrá también practicar una verdadera religión que lo
pondrá en contacto con su realidad. En ese tiempo no habrá distinciones
ni exclusiones por el nivel social o económico, ni en lo racial o lo
político. Nadie mirará de reojo ni con odio o desprecio. Se ayudarán los
unos a los otros. Se manifestarán energías puras, limpias, equilibradas
y sublimes de apoyo, de concordia, servicialidad, trabajo, rectitud,
igualdad, respeto, paz, verdad, justicia, fraternidad, tolerancia,
unión, altruismo y un compartir colectivo con orden y disciplina. No
habrá presos, ni delincuentes, ni ladrones, mendigos, pordioseros, niños
de la calle ni cualquier otro desvíos de conducta o energía
tergiversada. Todos actuarán como siempre han debido hacerlo, actuarán
como seres humanos. El mundo será habitado por una sociedad sin cadenas
de mando, sin
jefes, sin clases ni estratos sociales, sin exclusión social,
sin límites ni fronteras. Nadie mandará a nadie y ninguno esperará que
sea el otro el que haga para poder hacer o continuar. Será una época, en
la que todos trabajarán equitativamente de acuerdo a las pocas
necesidades energéticas que todavía se tengan que saldar. Sus
condiciones de vida serán armónicas y muy similares. Habrá justicia e
igualdad social. Las energías inherentes o el alma, no tendrá que
regresar para tomar un nuevo cuerpo, pues estarán casi por equilibrarse
y así liberarse. No existirán ansias ni deseos por procrearse ni
reproducirse, razón por la que irá disminuyendo la población mundial, y
por lo tanto, los seres humanos pasarán a ser una especie en extinción.
Las características físicas y conductuales serán muy similares. Habrá un
solo lenguaje: la telepatía. No ocurrirán desastres naturales, será un
clima y unas condiciones ambientales iguales en todo el planeta.
Será el mundo, de unos SERES HUMANOS, que ya habrán entendido,
comprendido y asimilado la lección. Una lección de unidad, de amor, de
respeto,
de tolerancia y por lo tanto, una lección de HUMANIDAD.
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